sábado, 26 de septiembre de 2009

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Tras un largo y lluvioso camino, Miranda logró llegar. Al terminar de cruzar la calle, observó como un carro perdía el control. Los cristales estaban empañados y no se veía quien estaba dentro. En cuestión de segundos, dos carros más impactaron contra este. Se quedó pasmada ante el accidente. Cuando logró reaccionar, llamó una ambulancia y se metió a la cafetería esperando encontrar a Gerardo. No estaba ahí. Quizá había llegado y se había ido. Quizá la nota no la había dejado el. Mil ideas como esta cruzaron por su cabeza.

Veinte minutos después llegó la ambulancia. Los dos conductores que habían impactado al final habían salido prácticamente ilesos. El conductor que perdió el control no. se hallaba inconciente y con una herida grave en la frente. Los paramédicos de la ambulancia buscaron entre sus pertenencias alguna identificación. Al encontrar su celular marcaron un número - Señora, no se exactamente como sucedió, su hijo Gerardo acaba de tener un accidente y está inconciente.

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