Ahí estaban los dos, parados en la entrada de la cafetería, nada a su alrededor parecía existir. El rubio cabello de Gerardo caía suavemente sobre su rostro hasta rozarle los labios. Bien vestido, como siempre. Su mirada expresaba profundidad y seducción. Por el contrario, Miranda expresaba inocencia e incertidumbre. Llevaba el cabello recogido en una coleta. Algo le decía que debía alejarse de ahí, pero su cuerpo no respondía. Le hubiera gustado saber que pasaba por su mente, pero su rostro era indescifrable
Debido a varias dificultades presentadas, Miranda y Gerardo se habían separado al iniciar la preparatoria. Se habían conocido en la primaria y con el transcurrir de los años habían formado una amistad a prueba de todo, o por lo menos ellos así lo creían. Ahora, varios años después, el destino decidió juntarlos nuevamente en la misma universidad.
Cuando Miranda regresó en si, lo había perdido de vista. Al voltear el estaba frente a ella. Su rostro serio dejó escapar una leve y seductora sonrisa.
- Hola Miranda, me alegra volver a verte-
sábado, 26 de septiembre de 2009
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