Gerardo se encontraba en un lugar obscuro. No sabía en dónde estaba. A lo lejos, logra ver una luz. Antes de llegar a ella, escucha una dulce voz –siempre lo he hecho- le pareció reconocer la voz –y siempre lo haré- No entendía nada de lo que sucedía. Logró distinguir una silueta –Te amo Gerardo, siempre lo he hecho y siempre lo haré- Vio llorando a Miranda. Recordó que debería estar en el café con ella. Seguramente por eso lloraba. La había dejado plantada, seguramente se había quedado dormido.
- Miiiran…
- ¿Qué? ¿Qué quieres? ENFERMERA Mi amigo está despertando ENFERMERAAAAAA
- Miiiran… Miraaan… MIRANDA
- ¿Miranda? No, soy Antonio ¿Cómo te sientes Gerardo?
Al recuperar la vista, reconoció a Antonio sentado en una silla a lado de una cama de hospital. Le dolía mucho la cabeza. Dos segundos después descubrió que la tenía vendada. Una enfermera entró al cuarto. Llevaba una pequeña maquina para revisar el pulso.
sábado, 26 de septiembre de 2009
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